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un mercado cada vez más global, el comercio exterior se convierte
en una necesidad para las empresas que desean sobrevivir.
El progresivo e imparable proceso de reducción
de trabas al intercambio comercial entre los diferentes países
de todo el mundo, significa una oportunidad para las empresas de
encontrar mercados nuevos a los que extender su presencia y, en
consecuencia, incrementar sus volúmenes de facturación
y crecer. También es una oportunidad para encontrar nuevos
y mejores proveedores.
La amplitud de este potencial mercado, permite
encontrar nichos nuevos de demanda, que también son una importante
oportunidad para las empresas especializadas, cuya supervivencia
depende no sólo del crecimiento, sino de que sean capaces
de adecuar su producto a los gustos de un grupo determinado de clientes,
clientes que probablemente se encuentran en otros lugares del planeta.
Pero esa oportunidad, también puede significar
una amenaza para la empresa que permanece estática en este
mundo cambiante. Competidores de otros países pueden venir
y desplazarlas de su mercado. Siguiendo la máxima de que
"la mejor defensa es el ataque", sería recomendable
que cada empresa se planteara la reflexión de cuándo
puede ser conveniente plantearse la salida al exterior.
La internacionalización de la empresa no
depende de su dimensión, sino del sector en que se encuentre
y de sus condiciones y capacidades particulares. Internacionalizarse
es una decisión que depende de su estrategia y de cómo
es llevada a buen término por los responsables de la compañía
y su equipo.
Desde esta Cámara, pretendemos ser un instrumento
de apoyo imprescindible para competir en los mercados internacionales
con garantías de éxito.
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